domingo, 13 de noviembre de 2011

Vía intradérmica


La vía intradérmica es una de las cuatro vías parenterales que existen para la administración de medicamentos. Consiste en la aplicación del fármaco en el interior de la dermis, atravesando la epidermis.

Se emplea generalmente para administrar anestésicos locales.  Es también el acceso que se emplea para la realización de algunas  pruebas diagnósticas, como la de Mantoux o las pruebas cutáneas para descartar si se es alérgico o no a determinadas sustancias. 


Se debe de actuar sistemáticamente, cumpliendo una serie de pasos:
-          Preparar el material necesario.
-          Preparar la sustancia.
-          Elegir el lugar de inyección.
-          Administrar el medicamento.


Antes de realizar cualquier procedimiento hay que lavarse las manos y enfundarse unos guantes, que en este caso no es preciso que sean estériles.

Elección del lugar de la inyección
Las zonas en las que se pueden administrar sustancias intradérmicamente son las siguientes:
-          Cara anterior del antebrazo
-    Cara anterior y superior del tórax, por debajo de las clavículas.
-          Parte superior de la espalda, a la altura de las escápulas.

Todas estas zonas se caracterizan por tener pigmentación ligera, escasa queratinización y ausencia de vello, lo que facilita la observación de las reacciones a la inyección.

Inyección de la sustancia
-          Antes de inyectar el medicamento hay que desinfectar la piel.  Para ello se aplica una torunda impregnada de antiséptico en el centro de la zona elegida.  

-          Con la mano no dominante, sujetar la zona de inyección estirando la piel.  Coger la jeringa con el pulgar y el índice de la otra mano.
 
-          Colocar la jeringa de forma que la aguja quede paralela a la piel y con el bisel hacia arriba.



-          Levantar la aguja unos 15º e insertarla en la piel.  Avanzar despacio y paralelamente al tejido cutáneo, de modo que a través de éste podamos ver el bisel (si no es así, es que hemos traspasado la piel y estamos en la zona subcutánea).  No hay que introducir toda la aguja.

-          Aspirar muy suavemente (con el fin de no romper la piel) para ver si hemos conectado con un vaso.  En caso afirmativo, debemos extraer la aguja y pinchar nuevamente en otro lugar.

-          Inyectar lentamente la sustancia.  A medida que la vamos introduciendo, observaremos que la piel se va elevando, formándose una pápula blanquecina.

-          Una vez inyectada toda la sustancia, retirar lentamente la aguja.  No se debe masajear la zona.  Se puede dejar una gasa en el lugar de punción (que no en la pápula), por si refluye algo de líquido. 

Fuentes empleadas para la elaboración de esta entrada:
Ilustraciones de Mónica Botella Dorta (Licenciada en Medicina y Cirugía).
Cuidados auxiliares básicos de enfermería Escrito por Jorge Buenaventura López Porcel

3 comentarios:

  1. Este blog estame gustando moito Inés. Para nós é un blog moi útil!!!

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  2. Moitas graciaas! A ver si polo menos sirve para non cometer fallos o primeiro día de prácticas!

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  3. graziaz por la informacion.=...

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